SPI (índice de desempeño del cronograma) responde una sola pregunta: de lo que habías planeado avanzar a esta altura, ¿cuánto avanzaste realmente? CPI (índice de desempeño del costo) responde otra, distinta: por cada peso que gastaste, ¿cuánto valor de trabajo realmente obtuviste? Son independientes entre sí — un proyecto puede ir perfecto en cronograma y mal en costo, o viceversa, y confundir uno con el otro lleva a decisiones equivocadas.
El error más común es mirar un solo número — normalmente el de costo, porque es el que reporta finanzas — y asumir que cuenta toda la historia. Un proyecto "dentro de presupuesto" puede estar meses atrasado. Uno "a tiempo" puede estar quemando caja mucho más rápido de lo planeado.
Qué mide cada uno, en la práctica
Ninguno de los dos requiere una fórmula para entenderse — basta con la pregunta que cada uno responde:
- SPI — cronograma: "¿Estoy donde dije que iba a estar a esta fecha?" Si SPI es menor a 1, vas más lento de lo planeado. Si es mayor a 1, vas más rápido.
- CPI — costo: "¿El trabajo que hice vale más o menos de lo que me costó hacerlo?" Si CPI es menor a 1, cada peso de avance te está costando más de lo presupuestado. Si es mayor a 1, te está costando menos.
La clave está en que ambos comparan lo que realmente se logró (el valor ganado) contra dos referencias distintas: el plan de tiempo en un caso, el gasto real en el otro. Por eso un proyecto puede quedar bien parado en una comparación y mal en la otra — está respondiendo dos preguntas diferentes.
Las cuatro combinaciones posibles. El cuadrante superior derecho es el único donde ambos índices son favorables — los otros tres requieren decisiones distintas, no la misma reacción.
Qué hacer en cada combinación
- Atrasado, eficiente (SPI bajo, CPI alto): el equipo está gastando poco pero no avanza al ritmo necesario — suele ser síntoma de falta de recursos, no de mal desempeño. Agregar dotación puede recuperar el cronograma, aunque eso baje el CPI a cambio.
- A tiempo, caro (SPI alto, CPI bajo): se está cumpliendo el plazo pero pagando de más por eso — típicamente horas extra, aceleración o recursos adicionales para no atrasarse. Vale la pena revisar si ese ritmo es sostenible hasta el cierre o si conviene absorber algo de atraso para bajar el costo.
- Atrasado y sobre presupuesto (ambos bajos): el escenario que requiere acción inmediata — no hay compensación entre las dos variables, y normalmente indica un problema de fondo en el alcance, la estimación original o la ejecución, no solo de ritmo.
- Ideal (ambos sobre 1,0): vale la pena confirmar que no sea temporal — a veces un proyecto arranca bien porque las primeras actividades son las más fáciles de estimar, y el verdadero desempeño se ve más adelante.
¿Quieres ver esto funcionando con tus propios datos?
Prueba la demo interactiva de valor ganado (EVM) con SPI, CPI y curvas de costo mes a mes.
Ver demosPor qué conviene revisarlos juntos, no por separado
Un reporte que solo muestra "% de avance" o solo "gasto vs presupuesto" esconde justamente la combinación que más importa. Dos proyectos con el mismo % de avance pueden estar en situaciones opuestas: uno gastando de más para sostener el ritmo, otro atrasándose mientras cuida la caja. Sin ambos índices lado a lado, esa diferencia es invisible hasta que ya es un problema grande.
La regla práctica
Revisa SPI y CPI juntos, no en reportes separados, y presta especial atención cuando uno mejora mientras el otro empeora — casi siempre significa que se está resolviendo un problema a costa de crear otro, no que el proyecto está mejorando de verdad.